Mi otro yo

Extracto del texto de Alfonso de la Torre ‘Emilia Enríquez: un nuevo cuerpo simbólico’

Emilia Enríquez emprendió hace unos diez años la realización de cajas en las que reunía objetos, con tentaciones de compresión, en una urna de metacrilato “atrapaba”, -podríamos también escribir-, elementos de un fuerte contenido simbólico, ligados a eso que convencionalmente se conoce como el universo femenino, “Mi otro yo”, se titularon, “universo y batallas femeninas” (8), en palabras de Enríquez. En buena parte compuestos de tubos y envases dedicados a la cosmética, guantes y cajas varias, ya desde su encierro envejecida farmacopea de la ilusoria juventud, con aire teatral y aspecto de rescatados de un viejo anaquel del maquillaje. Nous faire la peau (9), en definitiva, maquillaje o embalsamamiento, mención al imaginario ancestral de lo femenino, rescate de los días de la piel que habitamos y que nos hace deslizarnos a su producción reciente embargada, también, por una preocupación en torno a las pieles, al cabo indagación sobre el envoltorio que porta breve nuestro cuerpo. Objetos singulares, la presencia de los citados guantes daba a alguna de estas cajas un aire de espacio mágico suspendido a lo Mélies, cosmética de la reiteración, yacimiento ya de los humanos objetos, acumulación objetual evocadora de la penumbra en que viaja el subconsciente del mundo de los sueños, objetos que nos recuerdan su pasión por la búsqueda de un sistema propio y que, ordenados con aire de geómetra, le permitía estructurar el caos con severidad casi científica, algo que sería nota común en su carrera sin desdeñar jamás plantear preguntas. Es el misterio poético escondido entre las cosas, pues crear -ya lo hemos escrito a veces- no es la conclusión sino más bien la posibilidad de ofrecer respuestas, muchas veces de carácter poético y misterioso, ofreciendo, a la par, el esplendor que revelan regiones inéditas, antes no habitadas. En definitiva, los objetos que Enríquez acumulaba nos hace recordar aquello que Cirlot denominaba “extraños objetos de funcionamiento simbólico”, generadores de “una cosecha de interrogaciones” (10).

(8) Emilia Enríquez. Conversación con el autor. 

(9) Expresión francesa: “arrancarnos la piel, matarnos”.

(10) Juan-Eduardo Cirlot, “El mundo del objeto bajo la luz del surrealismo”, Producciones Editoriales del Nordeste, PEN, Barcelona, 1953.

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