Juan Adriansens sobre la exposición de Emilia Enríquez, en Kreisler, en 2001

……Y nos llega de nuevo la pintura desafiante y tremenda de Emilia Enríquez. Observamos, en algunas de las obras aquí expuestas, una voluntariosa aunque siempre eficaz desmesura de las formas, sometidas estas a deformaciones y tensiones extremas. No es este el aspecto que más aprecio de su obra, ya que observo en ella una cierta grandilocuencia gestual, debidas sin duda a intemperancias típicas de la juventud….

Aun así, para los que busquen, como yo, manifestaciones menos desgarradas y menos paroxísticas podemos admirar, en esta exposición, obras dotadas de una extraordinaria sensibilidad tanto en alteraciones formales, estudiadas con cuidado, como en el esplendor del cromatismo, de extraordinaria riqueza y variedad. Admiro, sobre todo, la habilísima instrumentación que hace Emilia del color rojo, utilizado a veces por otros pintores de forma tan gratuita. Y si es verdad que nada resulta, hoy, más fácil que la audacia. En cambio, la audacia que advertimos en estos cuadros, es todo menos fácil. Por fin observamos a una artista decir algo nuevo sobre la Catedral de Santiago, Los Muelle de Amberes, el interior de un teatro “a la italiana”, ó el rincón de una Taberna de sabor centroeuropeo, y donde la mirada se nos va hacia una vieja caja registradora, tan suntuosamente descrita como inteligentemente resumida…

En cuanto a los varios cuadros de tema floral que aquí se nos muestra, tema que sirvió en el fondo para que algunos “petis maîtres” dejaran cumplida constancia de su asombrosa maestría. Emilia los transforma en turbadoras y extrañas muestras de una botánica que adoptará perfiles extraterrestres siempre inquietantes y amenazadores. La acechante trivialidad que planea sobre todo bodegón floral, cede el paso, aquí, a la representación alucinada. Si pintura es ensanchar el lenguaje de la expresividad, otros podrían definir este arte de forma muy distinta. Nos encontramos ante un artista y una obra que habremos de tomar en detenida consideración, ¡El Expresionismo está de buena hora!.

Juan Adriansens sobre la exposición de Emilia Enríquez, en Kreisler, en 2001root
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